Derrota en el último instante en un partido que se dejó escapar en una segunda parte para olvidar. Los tricolores, que ganaban de 18 puntos en el ecuador del tercer cuarto, se vieron superados por un Río Breogán que, a base de oficio, no dejó de creer en la victoria. Sexta derrota consecutiva, pero esta duele por el rival, por cómo se ha dado y por el jarro de agua fría que supone.
El partido comenzaba con poco ritmo y podríamos decir que con un poco de respeto entre ambos conjuntos. El inicio, sin embargo, favorecía a los gallegos, que empezaron con un parcial de 5-0 que hizo reaccionar a los tricolores hasta que se igualó el marcador (minuto 4, 9-9). Aaron Best era, y ha sido, el hombre (24 puntos), pero este primer asalto era un tira y afloja constante marcado por el ritmo del Breogán. De la igualdad se pasó a su máxima ventaja, de 9 puntos, encarando el tramo final (minuto 7, 12-21). El MoraBanc Andorra veía las orejas al lobo y fue sumando buenas sensaciones en ambos lados de la pista. Ser sólidos atrás permitía a los de Plaza volar en ataque y, claramente en crecimiento, cerrábamos los primeros diez minutos con el 25-25. El hombre que hemos mencionado antes seguía tocado por los dioses. Best era la referencia tricolor y ganaba el duelo al que había sido el verdugo de los nuestros, Francis Alonso (minuto 14, 40-34). El ritmo ya era local y el partido cambiaba claramente de cara. A pesar de las 10 pérdidas de balón, el resultado al descanso y las sensaciones eran más que favorables con el 56-44.
Lo que no imaginábamos es que estaríamos a punto de vivir uno de los periodos más surrealistas que puede darnos este deporte que tanto nos apasiona. El MoraBanc Andorra iba como un cohete. Y sí, con Aaron Best como punta de lanza y con la aportación desde el tiro exterior de Justin McKoy (19 puntos hoy) y Chumi Ortega. Hasta obtener los 18 puntos de diferencia y dejar casi grogui al Río Breogán, o eso creíamos (minuto 25, 72-54). Como del día a la noche, como del blanco al negro, un giro de guion de los que marcaron el final del enfrentamiento. Los visitantes, sin bajar los brazos, fueron picando piedra y sacaron del partido poco a poco a un MoraBanc Andorra que se vio ganador antes de tiempo. Y es que el tercer cuarto finalizó con 80-78, pero el parcial en contra siguió hasta el inicio del último y decisivo cuarto. 8-26 y ahora el miedo y los nervios volvían a entrar en el cuerpo (minuto 31, 80-80). El partido que estaba muy decantado era ahora totalmente nuevo. No fue el más vistoso tampoco, con dos conjuntos que se cargaban muy pronto de faltas y en el que se visitó muchas veces la línea de tiro libre. El intercambio de golpes nos llevaba a la mitad del periodo por delante (minuto 35, 88-86). Anotaban ellos, anotábamos nosotros, pero las sensaciones eran totalmente opuestas. El Andorra tenía que mover cielo y tierra para anotar, mientras que los de Lugo encontraban canasta con facilidad una y otra vez (28/38 en tiros de 2). Kyle Kuric anotaba el triple de la esperanza, empatando de nuevo el partido (minuto 39, 99-99), pero en la siguiente jugada, las decisiones arbitrales hicieron que el partido siguiera vivo. Una acción dudosa sobre quién tenía la posesión del balón se decantó por el visitante (como todos los challenges que se realizaron), y eso que se había señalado balón local de inicio. La jugada era dudosa y era balón nuestro, y no nos escondemos al decirlo. Ahora bien, el partido no se perdió aquí y todos lo sabemos. Finalmente, el destino quiso que un triple de Kyle Kuric tocara hasta dos veces el aro y no entrara y que el de Francis Alonso, desequilibrado, sí lo hiciera tras dar hasta tres vueltas. 101-104 que dejó helada a una Bombonera que volvió a empujar al equipo con fuerza.
El próximo partido será el domingo 25 de enero a las 12:00 horas frente al Baxi Manresa en el Pavelló Nou Congost, decimoséptima jornada de la Liga Endesa y último reto de la primera vuelta.
CAS
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