Derrota dura en la pista del Movistar Estudiantes. El 87-85 dejaba las cosas bien revueltas en el vestuario del Morabanc Andorra. Por la importancia del partido de cara a aspirar a grandes cosas en la competición y también por la enorme mezcla de sensaciones y emociones que dejaba el encuentro. En la última jugada David Walker ha tenido la oportunidad de tirar a canasta y ha recibido uno de esos golpes de hacha que a menudo son señalados como falta. Las repeticiones televisivas (que no se han visto por Tv en directo) no dejan nada claro. Por lo tanto se trata de una jugada dudosa, determinante en el desenlace fina. Antes, los tricolores no habían hecho un buen partido durante 32 minutos pero han tenido una explosión final auténticamente alucinante que ha estado a punto de darles una victoria trascendente. Mención aparte merece Gio Shermadini que anotó 21 puntos y que ha cogido 16 rebotes para un imperial 39 de valoración. La actuación del georgiano no ha sido suficiente y ha acabado encontrando la compañía de los 17 puntos de Jelinek, los 13 de Antetokounmpo y los 11 de Stevic. También cabe destacar los 12 de valoración de Burajanadze. Por parte local Edwin Jackson ha seguido con su festival particular de la temporada anotando 24 puntos, algunos de ellos de extrema dificultad.

El primer cuarto ya ha marcado la tendencia del partido. Frío, demasiado para la exigencia del partido, el MoraBanc Andorra se mostraba dulce ante del talento, y tiene mucho, de los locales. Y las diferencias iban llegando. 27-19 después de los primeros 10 minutos. La frontera entre los dos equipos se ha estabilizado en torno a los 10 puntos y sólo Shermadini era capaz de contestar con regularidad. Albicy no podía mandar y se perdían muchos balones, masas para inquietar a un Estudiantes que movía bien el balón e iba encontrando jugadores para anotar. Al descanso las sensaciones no eran buenos. Lo peor que se podía decir en clave tricolor era que el 49-35 era justo. Lo era. La mejor noticia de la primera parte era que se había acabado.

En el tercer cuarto se le pedía más defensa, más intensidad. Más de todo. Pero no ha sido así. Movistar Estudiantes ha seguido mandando ante un Andorra desconcertado, que no encontraba argumentos. Ni delante ni detrás. Y las sensaciones han pasado de malas, muy malas. El 74-53 del minuto 30 llevaba los dos conjuntos en el banquillo con sentimientos diametralmente opuestos. En el caso de la tricolor, Peñarroya buscaba sin encontrarlo el equipo que nos ha dado muchas alegrías esta temporada. Y finalmente la ha encontrado. 21 debajo faltando 8 minutos, el MoraBanc Andorra encadenó un parcial de 0-16 que lo ha vuelto a poner en partido ante la incredulidad de la parroquia local que ya veía el partido sentenciado. Ha sido una reacción valiente y que ya no había nada que perder. Pero ha funcionado, Y en la recta final del partido, y de ahí la amargura de las sensaciones al Morabanc Andorra, se han desaprovechado muchas acciones que podían haber decantado el partido hacia el lado tricolor. Y la jugada final de Walker ha sido el remate final. No se puede decir que la victoria local haya sido injusta porque Estudiantes ha llevado el mando durante todo el partido pero darle la vuelta todo ha sido tan cerca que no ha sido una derrota fàcll de digerir. Desde el punto de vista positivo, la reacción final del equipo ha sido sensacional y demuestra que el núcleo de espíritu que ha hecho grande este grupo está allí donde estaba.

Y el próximo domingo más. Una gran cita en la BMB. Recibimos el Fc Barcelona Lassa imbatidos en casa. Será a las 18h en un partido del que ya todo el mundo habla.