El deporte profesional de alta competición no es amable ni educado. Cuando una liga comienza se puede comportar perfectamente como la peor de las tropas militares de veteranos ante la llegada de un nuevo recluta. Y el MoraBanc Andorra está curtido en la liga pero este proyecto con 8 caras nuevas ha tenido un bautismo oficial duro esta noche en Valencia con una derrota por 89-68. Una derrota inapelable en la que los tricolores se han parecido en poco al equipo atrevido y sólido de la pretemporada. De hecho, si se hubiera de establecer una conexión con los amistosos llegaría sólo hasta el primer cuarto. Con 22-18 en el marcador e intercambio de golpes, una canasta de media pista sobre el claxon de Lloyd ha marcado el final de este partido equilibrado dando paso a un enfrentamiento dominado por completo por los locales. El MoraBanc acusó demasiado los golpes que ha recibido por parte de un Valencia que, a partir del segundo cuarto, ha acreditado su nivel de Euroliga con mucho acierto en el lanzamiento y una gran defensa. Ante el volumen importante de baloncesto que le venía encima, y ​​cuando más debía sobreponerse, más pequeño ha hecho el MoraBanc. El ataque naranja entraba como un cuchillo en la mantequilla y la confianza desaparecía en clave tricolor. Conclusión? Por momentos festival local. De los que hacen algo de pupa. 47-27 al descanso y diferencias después como el 59-31 que hacían temer por un destrozo importante. El equipo ha encontrado algunos pequeños brotes verdes a los que agarrarse a la recta final y la segunda parte se ha acabado perdiendo sólo por un punto por 89-68 final. Pero la sensación que ha quedado es tan mala que, bien utilizada, puede ser combustible para el partido del sábado en la Bombonera (18h) contra Montakit Fuenlabrada.

El mejor jugador hoy de los tricolores, sin estar ni mucho menos en un gran día, ha sido Moussa Diagne que valoró 15 con 10 puntos y 4 rebotes. Bandja Sy y Dejan Todorovic han también 10 puntos cada uno.