Atropellados. Sin piedad. Ni compasión. Esta tarde al MoraBanc Andorra le han pasado por encima en una de esas situaciones que cuando las estás viviendo duelen. El Valencia Basket ha ganado por 91-72 el partido, un resultado que explica a medias el atropello por qué una crónica que empieza así quizá parecería más normal relacionarla con una derrota por 50 puntos. Pero no es el caso. Ha sido de 30 para ser más exactos. Los últimos 17 minutos de partido los locales han infringido un doloroso 51-21 a los de Ibon Navarro. Aquí se localiza el desbordamiento, en estos 17 minutos. Antes el MoraBanc ha ofrecido la cara buena de las últimas semanas, la de un equipo sólido que sabe a lo que juega y que había llegado a la Fuente de San Luis dispuesto a plantar bien firme la candidatura a jugar la Copa del Rey. Corría el minuto 23 de partido y el MoraBanc Andorra dominaba por 40-51. Tímidos silbidos sde iban haciendo hueco entre el exigente público naranja. Al descanso, tras un bonito intercambio de golpes las espadas habían quedado elevadas, 37-39. Pero en este minuto 23 y liderado por un gran Albicy (17 de valoración con 13 puntos y 3 asistencias) el MoraBanc parecía dominar el partido y estar dispuesto a acelerar para romperlo. Nada más lejos de lo que ha pasado después. El Valencia, liderado a fogonazos por Matt Thomas (aunque el más valorado ha sido Labeyrie hab 23) ha abierto un parcial terrble de 22 a 2. Y del 40-51 se ha pasado al 62-53. El MoraBanc estaba groggy y sólo Upshaw y arrebatos de Moussa parecían mantener la cabeza alta. Y ya no ha habido más historia. El Valencia desatado ha ido haciendo hasta acabar ganando cómodamente el partido.

Como siempre se dice en estos casos, y como siempre terminan las crónicas, hay que cicatrizar rápido porque el martes toca ir a Ulm sellar el Top 16. Nada se detiene, todo continúa y todo es posible.