Derrota en la pista del Estudiantes por 58-55. Derrota en un partido con multilectura en el análisis del juego de los de Peñarroya. Por una parte, el equipo andorrano fue capaz de luchar y trabajar hasta el último instante, por otra le volvió a faltar acierto y determinación en los momentos claves y por último se dejó escapar una nueva oportunidad de dejar muy tocado a un rival directo.

El primer tiempo dio pistas de lo que sería el encuentro. Los dos equipos se tenían muy bien estudiados y el que menos nervios mostraba era el MoraBanc Andorra que entró en el último minuto mandando por 6 puntos 25-31. Pero las dos últimas acciones del primer tiempo fueron dos pérdidas de balón absurdas que aprovecharon los locales para poner el 29-31 con que acabaron los primeros 20 minutos. Por delante pero no con las mejores sensaciones. Lo más destacado de largo fue el retorno a las pistas de Víctor Sada, que mostró que le falta ritmo y rodaje pero que la capacidad para dirigir y el carácter continúan donde estaban.

El tercer cuarto fue de lo peor de la temporada por parte del MoraBanc, y el inicio del último no pintó mucho mejor. El Movistar Estudiantes se llegó a marchar por 7 puntos, 50-43. Pero en la recta final, y con Sada en pista, el equipo reavivó inesperadamente y se entró en el último minuto con 3 puntos de margen, 52-55. Y ahí se acabó el sueño. En la última posesión, Koko Ivanov, que fue el más destacado del equipo en muchos momentos, asumió la responsabilidad pero no tuvo acierto. Finalmente derrota y sabor muy agridulce por no haber ganado uno de esos partidos que transforman el sufrimiento en tranquilidad para un equipo novel.

El sábado en la pista del Obradoiro, inmediata e inmejorable oportunidad de olvidar el partido del Barclays Center madrileño.